Los tres viajeros continúan la visita por la ciudad de Moscú. Van por la mañana a la piscina pública, una instalación grande en donde se practican deportes náuticos.
El mismos día por la tarde visitan la exposición de las conquistas de la URSS en el espacio, donde pueden ver, entre otras cosas, la nave espacial en la que Yuri Gagarin dio la vuelta a la tierra, siendo el primer hombre enviado a la órbita espacial.
Fueron a hacer compras en una de las tiendas Beriozka en la que se pagaba sólo con moneda extranjera. Después de la cena fueron al Teatro Bolshói para asistir a un espectáculo de balllet.
En el sexto episodio nuestros amigos decidieron dedicar un poco de tiempo para ver a pie el centro de Moscú y conocer la vida de los ciudadanos. Visitaron las principales estaciones de metro de Moscú, conocidas en todo el mundo por su arquitectura y muy utilizadas por los moscovitas.
Por la tarde fueron a visitar la torre comunicaciones (Torre Ostankino) soviética que medía tanto como la Torre Eifel.
Volviendo al hotel encontraron un joven italiano que les dijo qué tenían que hacer para conocer chicas rusas. Siguiendo el consejo del nuevo amigo, fueron a cenar al restaurante Harbat, uno de los mejores de Moscú, donde tuvieron una anécdota inolvidable.
Terminados los controles en la frontera, los viajeros entran rápidamente en la frontera de Brest para comprar algo de comer ya que eran las cuatro de la tarde y aún no habían desayunado ni comido nada. Encontraron sólo pan y salame seco y por lo tanto ese tendrá que ser el almuerzo.
Comida en el coche con pan y salame durante el viaje de Brest a Moscú
Viajan por una carretera ancha, recta y en buenas condiciones entre bosques de abedules. El tráfico era muy escaso. Durante el trayecto desde Brest hasta Minsk un oficial del ejercito ruso en uniforme los paró para pedirles si podían llevarlo a Minsk. Así, con un "guía" que conocía la ciudad, llegaron a Minsk a las once de la noche sin demaisados problemas, aunque se quedaron sin cenar.
Trabajadoras en camión volviendo a sus casas después del trabajo
Al día siguiente, al no poder entrar en ninguno de los pueblos que se veían a los lados de la carretera, arriesgaban con saltar otra vez el almuerzo.
Por suerte, de camino a Moscú, encontraron un restaurante al lado de la carretera en el que fueron huéspedes durante la comida de unos novios que lo habían alquilado para celebrar su boda.
Una vez fuera del restaurante, que estaba situado cerca de la carretera porque se encontraba en los alrededores de la ciudad de Smolesnk, llegaron a Moscú, al hotel Bucarest al atardecer.